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¿Cuánto tiempo pueden subsistir las instituciones de microfinanzas en la crisis de liquidez? Un análisis de los datos

¿Cómo los diversos elementos de la crisis de liquidez podrán afectar a las distintas categorías de instituciones de microfinanzas (IMF) en todo el mundo?
Hombres fabricando ladrillos. Foto: Haja Faniry Razafimahenina, Concurso de Fotografía CGAP 2015.

La liquidez ha sido la principal preocupación de prácticamente todos los que participan en el sector de inclusión financiera. El tema se ha tratado en varias publicaciones en este sitio. En el primer artículo de nuestra serie sobre la liquidez (i) se señalaron tres causas de la iliquidez: el retiro de depósitos, los costos operativos y los vencimientos de la deuda, y se sostuvo que esta última planteaba el mayor riesgo. No obstante, ¿qué nos dicen los datos? En esta entrada de blog vamos a ahondar en el tema con el objeto de determinar la medida en que los diversos elementos de la crisis de liquidez afectan a distintas categorías de instituciones de microfinanzas (IMF) en todo el mundo.

No tenemos acceso a datos de todo el sector que reflejen la situación actual. Y si bien nadie lo tiene, es posible obtener un buen panorama de lo que podría estar sucediendo a partir de información histórica recopilada por MIX Market (i) durante muchos años. Comencemos por la pregunta más básica. Supongamos que una IMF está operando en el marco de un confinamiento total, sin pagos ni nuevos desembolsos y sin ninguna otra entrada o salida de fondos. Está operando únicamente con sus reservas de efectivo. ¿Cuántos meses podría subsistir antes de quedarse sin dinero?

Gráfico 1: Número de meses con disponibilidad de efectivo para cubrir el 100% del costo de las operaciones

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Gráfico 1: Número de meses con disponibilidad de efectivo para cubrir el 100 % del costo de las operaciones

 

Antes de analizar estos datos, un breve comentario. El gráfico 1 muestra el efectivo disponible para cubrir el 100% del costo de las operaciones, para 2016 y 2018. Como se puede observar, si bien, en general, los datos de MIX finalizan en 2018, después de 2016 se deterioran marcadamente, con grandes lagunas en la información presentada. No obstante, un análisis para establecer el origen de estos registros faltantes no revela ningún sesgo concreto en la distribución respecto del efectivo, los depósitos, los gastos operativos y los otros datos que se analizan a continuación. Por este motivo, todos los gráficos siguientes se basarán en los datos de 2016, que son más sólidos. En realidad, es probable que los dos años representen igualmente bien el estado en que se encontraba el sector al inicio de la crisis actual. En la serie de 2016, también eliminamos los registros con datos faltantes; por lo tanto, el gráfico 2 muestra el efectivo disponible en todas las IMF que presentaron informes completos en 2016.

Gráfico 2: Número de meses con disponibilidad de efectivo para cubrir el 100% del costo de las operaciones

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Gráfico 2: Número de meses con disponibilidad de efectivo para cubrir el 100 % del costo de las operaciones

 

El resultado final es interesante. Casi la mitad (el 46%) de las IMF podría cubrir sin dificultad el valor de las operaciones durante un año completo y otro 35% podría cubrir al menos seis meses. Las situaciones de mayor riesgo, con reservas de efectivo para cubrir como máximo dos meses de operaciones, comprenden el 19% de las instituciones. Cabe recordar, además, que esto presupone el pago del costo total de las operaciones normales, incluidas todas las comisiones, bonificaciones, gastos de viaje y de otro tipo, que serían mucho menores durante un confinamiento. En los escenarios de confinamiento, sería razonable esperar que los gastos operativos fuesen entre un 20% y un 30% más bajos que en una situación normal, sin recortes salariales ni reducciones de personal.

“Casi la mitad (el 46%) de las IMF podría cubrir sin dificultad el valor de las operaciones durante un año completo y otro 35% podría cubrir al menos seis meses”.

Es evidente que este tipo de análisis tiene limitaciones. Aunque se podría presuponer una suspensión temporaria del pago de la deuda a los inversionistas, una IMF con depósitos no puede, en ninguna circunstancia, reducir sus reservas de efectivo hasta cifras cercanas a cero; si lo hiciera, ¿cómo podría cubrir los retiros de efectivo de sus ahorristas? Ese análisis es un poco más complejo, así que, por ahora, nos centraremos en las instituciones que solo otorgan créditos y, en el gráfico 3, las desglosaremos por total de activos y por región (se eliminaron las regiones de Asia oriental y el Pacífico y África al sur del Sahara dado que el conjunto de datos contiene muy pocas IMF que solo otorgan créditos).

Gráfico 3: Número de meses con disponibilidad de efectivo para cubrir el 100% del costo de las operaciones (IMF que solo otorgan créditos)

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Gráfico 3: Número de meses con disponibilidad de efectivo para cubrir el 100 % del costo de las operaciones (IMF que solo otorgan créditos)

 

Una vez más, se utilizan diversos colores para indicar el número de meses con disponibilidad de efectivo (siempre el 100% del costo), donde verde es el más resiliente y rojo el más precario. El dato más claro que se observa en el gráfico 3 es que las instituciones más pequeñas tienen la reserva de efectivo más reducida; un tercio de ellas no podría subsistir más de un mes en un confinamiento total. En América Latina, las IMF que solo otorgan créditos son similares. Por otra parte, entre las IMF más grandes (con activos por valor de US$ 10 millones o superior), más de la mitad podría resistir con bastante facilidad durante nueve meses o un período más largo. La situación es aún mejor en Asia meridional, donde la proporción asciende a alrededor de dos tercios. Una vez más, se trata de IMF que solo otorgan créditos y no tienen que preocuparse por mantener efectivo para cubrir los retiros de depósitos. Aunque sus reservas se redujeran a una cifra cercana a cero, subsistirían de todos modos.

“Las instituciones más pequeñas tienen la reserva de efectivo más reducida; un tercio de ellas no podría subsistir más de un mes en un confinamiento total”.

¿Pero qué sucede en el caso de las IMF que aceptan depósitos? Estas IMF deben asegurarse de contar con efectivo suficiente para sus operaciones y también de disponer de efectivo para cubrir los retiros de dinero. Para realizar este análisis, en el gráfico 4 usamos una versión ajustada de la relación liquidez-depósitos. En ese marco, primero se aparta el valor de los gastos operativos correspondientes a tres meses y luego se examina cuánto efectivo restaría para efectuar los pagos a los depositantes. Además, esto se limita a las instituciones para las cuales los depósitos constituyen una fuente importante de financiamiento, y solo se incluyen aquellas cuyos depósitos son equivalentes, como mínimo, al 10% o más del total de activos.

Gráfico 4: Relación liquidez-depósitos (ajustada) (efectivo menos gastos operativos correspondientes a tres meses)/depósitos Para IMF con depósitos/activos > 10%

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Gráfico 4: Relación liquidez-depósitos (ajustada) (efectivo menos gastos operativos correspondientes a tres meses)/depósitos Para IMF con depósitos/activos > 10 %

 

Como en el caso de los costos operativos, este análisis proporciona un cierto grado de tranquilidad. El gráfico 4 muestra que más de la mitad de las instituciones pueden cubrir los gastos operativos correspondientes a tres meses y, al mismo tiempo, tienen efectivo suficiente para cubrir, como mínimo, el 20% de los depósitos. Nuestro análisis anterior de los depósitos y la liquidez (i) indicó que, salvo en casos de una retirada masiva de los depósitos bancarios (ocasionada por temores de insolvencia, una crisis monetaria o una causa similar), la mayoría de las IMF que aceptan depósitos podría permitir, sin grandes contratiempos, que sus ahorristas retiraran las sumas necesarias para mantener el consumo. En el supuesto de que esos retiros representaran entre un 5% y un 10% de los depósitos, poco más de la cuarta parte (26%) de las IMF tendría dificultades en ese escenario.

Gráfico 5: Relación liquidez-depósitos (ajustada) (efectivo menos gastos operativos correspondientes a tres meses)/depósitos Para IMF con depósitos/activos > 10%

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Gráfico 5: Relación liquidez-depósitos (ajustada) (efectivo menos gastos operativos correspondientes a tres meses)/depósitos Para IMF con depósitos/activos > 10 %

 

Un análisis más profundo, en el gráfico 5, revela algunas variaciones importantes. A la izquierda se observa que, entre las instituciones más grandes, un número marcadamente menor (19%) no podría cubrir retiros superiores al 10% de los depósitos. A la derecha, se observan los datos desglosados por región. Asia meridional se destaca por representar un riesgo especialmente elevado, dado que más de la mitad (55%) no puede alcanzar ese límite inferior. En otras regiones se observa una variación relativamente moderada (la región de Oriente Medio y Norte de África no se tiene en cuenta debido a que existen muy pocas IMF que aceptan depósitos).

Por último, llegamos a la tercera y última causa de la iliquidez: el pago de la deuda por vencer. Para elaborar un modelo del riesgo de iliquidez, realizamos dos ajustes. Primero, apartamos el valor de los gastos operativos correspondientes a tres meses y, luego, solo en el caso de las IMF que aceptan depósitos, apartamos efectivo adicional para cubrir el retiro del 10% de los depósitos. De esta manera, establecemos el monto de la deuda que se puede cubrir con el efectivo restante. En el gráfico 6 se examina esta relación liquidez-deuda ajustada para las IMF que solo otorgan créditos y para las IMF que aceptan depósitos.

Gráfico 6: Relación liquidez-deuda, ajustada

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Gráfico 6: Relación liquidez-deuda, ajustada

 

En este caso, el panorama es más preocupante que el generado por las otras dos causas de la iliquidez. Como se observa en el diagrama circular izquierdo del gráfico 6 correspondiente a las IMF que solo otorgan créditos, el 25% no podría cubrir ningún rescate de deuda, y solo el 19% dispondría del efectivo para cubrir rescates de más del 30% de la deuda. En el artículo anterior de esta serie sobre la liquidez (i) se señaló que, en promedio, cada seis meses se rescata más de la cuarta parte de la deuda pendiente. Si esos pagos de la deuda se ejecutaran, la gran mayoría de las IMF sufriría una crisis de liquidez.

El panorama para las IMF que aceptan depósitos, en el diagrama de la derecha, es solo ligeramente menos grave. El 26% no podría cubrir rescates de deuda y disponer, al mismo tiempo, del efectivo mínimo necesario para las operaciones y los depósitos. Por otra parte, el 48% dispone de efectivo suficiente para cubrir el rescate de, como mínimo, el 30% de la deuda y, al mismo tiempo, puede atender las necesidades en materia de operaciones y depósitos. Obsérvese, sin embargo, que este es el efectivo mínimo necesario; en épocas de crisis, las IMF que aceptan depósitos deberían maximizar su liquidez, y no apuntar a un umbral mínimo. Por lo tanto, a menos que una IMF esté realmente cubierta de una manera segura y no corra el riesgo de una crisis de liquidez incluso en los peores escenarios, sería conveniente, siempre que sea posible, limitar los pagos de la deuda.

En conjunto, estos análisis indican claramente que la liquidez no constituye un problema que afecta a todas las IMF por igual. Cada institución tiene necesidades diferentes y enfrenta riesgos distintos. Un número importante de esas instituciones dispone de un monto elevado de efectivo y podría enfrentar incluso los escenarios más difíciles sin que su liquidez se viera afectada. Pero otras necesitarán una ayuda considerable, y de diversas maneras.

Aplicar un proceso de triaje para dar una respuesta

Como sucede con los pacientes en una sala de emergencia, se deberá aplicar un proceso de triaje para garantizar la liquidez. El primer paso consiste en cerciorarse de que los pagos y los rescates de la deuda no generen, por sí mismos, una crisis de liquidez. No es necesario que esa suspensión de los pagos sea una moratoria general; es posible que las IMF que disponen de reservas de efectivo abundantes consideren conveniente pagar una parte de la deuda excesiva, en particular en las situaciones en que es probable que disminuya la demanda de nuevos préstamos. Sin embargo, es fundamental que la decisión de pagar (o no pagar) la deuda se base en las necesidades de la IMF, y no en las de los inversionistas. Ira Lieberman y Paul DiLeo han elaborado una propuesta excelente acerca de un proceso eficaz para llevar a cabo dicha moratoria (i), y están en marcha discusiones similares entre los inversionistas.

En toda reprogramación eficaz de la deuda deben atenderse las necesidades de la mayoría de las IMF y las medidas deben ser suficientes para ayudarlas a superar la crisis. Pero no sucederá lo mismo en todos los casos. Un número importante de IMF han ingresado a esta crisis con poca disponibilidad de efectivo; algunas, con recursos suficientes para cubrir las operaciones durante poco más de dos meses o tan solo los retiros de depósitos de bajos montos. Si bien la ayuda puede ser apropiada en algunos de estos casos, también es legítimo preguntarse: ¿por qué sus reservas de efectivo eran tan bajas en primer lugar, en particular cuando aceptan depósitos? Tal vez sea razonable proporcionar un módico financiamiento de emergencia durante unos pocos meses, pero en algunos casos será necesaria una evaluación más exhaustiva a fin de que los fondos asignados para abordar la crisis no se utilicen para solucionar los errores cometidos previamente por organizaciones mal administradas. Debemos aceptar que esas instituciones tal vez no sobrevivan a la crisis.

Próximos pasos

En síntesis, las discusiones relacionadas con la liquidez deben centrarse, principalmente, en la solución de los problemas para los que se asignó el dinero. Por ejemplo, IFC ya ha anunciado importantes aumentos del financiamiento de emergencia, que incluye una suma considerable para las instituciones financieras. ¿Qué destino tendrán esos fondos? Podrían ser útiles, por ejemplo, para respaldar las iniciativas para preservar la liquidez emprendidas por terceros. Uno de los grandes riesgos que se afrontan cuando se lleva a cabo una ampliación de los plazos y reestructuración de la deuda es el costo de la cobertura contra riesgos cambiarios, que constituye un problema en el caso de un gran número de préstamos otorgados en divisas. Habida cuenta del aumento de los costos de la cobertura en este entorno financiero volátil, sería un error obligar a una IMF a elegir entre absorber un enorme aumento del costo de la cobertura o cancelar un préstamo y, al hacerlo, erosionar su liquidez, que tanto necesita. Las instituciones financieras de desarrollo pueden, y deberían, intervenir para proporcionar subvenciones de cobertura a través de TCX (i) —el principal proveedor de cobertura en el sector— de manera que los costos de la cobertura de la ampliación de los plazos y reestructuración de la deuda se mantengan en un nivel estable.

"Atiborrar a las instituciones financieras de efectivo solo porque existe una crisis, no es la respuesta, en particular si gran parte de ese dinero se destina al rescate de la deuda con otros inversionistas".

Hay otras áreas en las que también se podrían necesitar nuevos fondos. La mayor es, por supuesto, la de los propios hogares, cuyos ingresos han colapsado y están sufriendo dificultades. Para ellos, las donaciones en efectivo son absolutamente apropiadas y, toda vez que sea posible, se deberían incrementar. En algunos casos, las IMF pueden, incluso, ser socios útiles para encauzar esas donaciones. No obstante, el otorgamiento de préstamos de emergencia a familias que, por lo menos en el momento actual, no están en condiciones de reintegrarlos, no es una función normal de las instituciones financieras. En esta situación, en cambio, se debe poner el acento en preservar la capacidad institucional para cubrir los retiros de depósitos y en adoptar los recaudos para otorgar préstamos cuando sea apropiado: a las pequeñas y medianas empresas que proporcionan alimentos; a los agricultores que quieren sembrar; a las clínicas de atención de salud que necesitan adquirir insumos esenciales. No obstante, esas necesidades se deben identificar claramente y se deberá proporcionar a las IMF, que estén en condiciones de otorgar esos préstamos, financiamiento adicional, si lo necesitan, para que puedan hacerlo.

Atiborrar a las instituciones financieras de efectivo solo porque existe una crisis, no es la respuesta, en particular si gran parte de ese dinero se destina al rescate de la deuda con otros inversionistas.

Un último punto. Todo el análisis incluido en este informe se basa en datos que tienen cuatro años de antigüedad. Para tomar decisiones acerca de mercados e instituciones específicos, se necesitarán datos actuales nuevos que reflejen la situación imperante en el mercado. En e-MPF estamos dispuestos a respaldar la recopilación y la difusión de dichos datos para aportar información al sector. En nuestra opinión, inclusive este análisis ya proporciona una guía útil para reflexionar acerca de las cuestiones y concesiones complejas que se deben resolver.

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